martes, 10 de abril de 2018

Premio Azorin de Novela 2018.- "Quiéreme siempre".- Nuria Gago


El premio Azorín de Novela, uno de los más importantes de habla hispana, los otorga la Diputación de Alicante desde el año 1970,  y desde 1994 junto con la Editorial Planeta a través de un acuerdo con el que se pretendía darle, si cabe, mayor proyección a este galardón.

En el Hotel Intercontinental  de Madrid se presentó ayer la obra ganadora del Premio Azorín de Novela 2018, “Quiéreme mucho” de Nuria Gago y que hoy llega a las librerías de toda España.

En la presentación la autora estuvo acompañada por Cesar Augusto Asencio, presidente del Jurado y Vicepresidente de la Diputación de Alicante, Belén López, miembro del Jurado y Editora de Planeta y su compañera de “profesiones” y amiga Leticia Dolera, con quien se llevo a cabo  grueso de la presentación.


La amistad, la complicidad y las continuas bromas privadas de las que nos hicieron participes ambas autoras hicieron de la presentación una experiencia amena, divertida y , sobretodo, muy emotiva.

Tal vez penséis que la novela galardonada es una historia que puede ser catalogada de “Romántica”, a mi me ocurrió, tal vez por ese título que resonaba en mi cabeza con la voz de Gloria Lasso de los cinco latinos o con la “más moderna” de la versión de Paloma San Basilio; gran error el mío.  

“Quiéreme siempre” es una novela de amor, pero no de amor romántico, sino del amor maternal, del que existe y del que falta, y también del amor que se da en las relaciones de amistad, ese amor que nace y se afianza, a veces, en situaciones y con personas que a priori no son terreno abonado para que esta semilla pueda germinar.

Nuria comenzó leyendo unos párrafos de la novela, unos párrafos en los que descubrimos una prosa cuidada y el germen de una historia que promete emoción a raudales. A través de la conversación que las dos autoras mantuvieron descubrimos lo que encierra esta historia; el peso y el homenaje que la autora rinde en esta novela a sus abuelos, y a todos esos mayores que la sociedad aparca y que tienen tanto que decir, lo que de Nuria tiene la protagonista de esta historia, el poder de la música y sobre todo el poder de la amistad.

Es ésta, como recoge la sinopsis de la obra,” una novela que habla sobre la importancia de ayudarnos los unos a los otros, sobre la soledad de nuestros mayores, sobre como la música puede abrir puertas que ya nadie encuentra y, sobre todo, de como el humor, el amor y la valentía de mirar hacia dentro puede salvarnos”.

Fue una gran presentación y estoy segura de que esta será una gran lectura, cuyas impresiones os contaré en cuanto acabe mi inmersión en sus páginas.


martes, 27 de marzo de 2018

"El otro Manuel".- Manuel Bartual



El pasado martes día 20 de Marzo, en el espacio Fundación Telefónica se presentó la primera novela de Manuel Bartual.- El otro Manuel, publicado por Planeta y como esta fue una breve presentación, la crónica también lo será.

He de reconocer que no conocía al autor; debo ser de las pocas personas que no leyó su historia de verano en tuits, aunque si oí hablar de él en todos los medios posibles; confieso, que después de la presentación y leídas las primeras páginas de su novela he recuperado la historia para leerla, aunque sea “a toro pasado”.

Manuel llegó a la presentación acompañado por su editora Raquel Gisbert y por Emilio Pila, director creativo de Twitwer España. 

Manuel se define a sí mismo, como un contador de historias. Desde niño ha estado ligado a esta afición que se ha convertido en profesión, sobre todo a través de la imagen, a través de comics, de cortometrajes y  de su único largometraje hasta el momento.

Que aprovecha cualquier ocasión y/o medio para transmitir sus historias quedó patente en el propio visionado de booktrailer, escrito y dirigido por él y en el que comparte actuación con sus propios editores que han hecho en éste sus primeros pinitos interpretativos.
Nos contaba Manuel su afán por explorar todas las posibilidades, vías y medios para transmitir esas historias y como esa fue la razón de contar su historia a través de twitter y también la actual de contarnos una historia novelada en la que las imágenes, por primera vez, no las pone él, sino que ha de crearlas el propio lector.

Nos contó Manuel lo que sucedió en el tiempo que ha transcurrido entre su historia de verano y la presentación de esta novela; nos habló, junto a Emilio de su visita a Twitter España y de la “producción”, con todos los medios que pusieron a su disposición, de Manuel Xmas. Nos habló de sus contactos con la editorial y nos habló, muy poco, del contenido de la novela. He de decir, que leídas las primeras 70 páginas, el libro promete entretenimiento, humor y misterio a partes iguales.

Os contaré cuando finalice su lectura. ;)

viernes, 23 de marzo de 2018

El color de la luz


QUINTÍN, Marta (2018)
El color de la luz
Suma de Letras, Barcelona, 427 p.p.
ISBN: 978-84-9129-028-5

Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

“No se trata de lo grande o pequeña que sea una historia. El conflicto puede nacer de lo más nimio. La vida es conflictiva. Cualquier sentimiento humano lo es. Y tú eres humana ¿verdad?-el silogismo resultaba irrefutable-. Todo es susceptible de convertirse en arte, solo depende de la mirada que se le dedique. Que se mire con interés, con pasión, con amor. Y, luego, solo se trata de contarlo. Tú historia, la de otros, lo que has visto, lo que has escuchado…, qué más da. Pero sal ahí fuera, implícate, emociónate, convéncete de que eso que estás escribiendo es lo más importante que existe en el mundo, y que no existirá realmente hasta que no le des vida con tus palabras. ¿No es acaso eso lo más fascinante? Y así, mi viejo profesor me había impuesto la asignatura pendiente mas hueso de todas: que viviese”.

Acostumbrada al ritmo vertiginoso de las novelas negras, ésta es una novela que hay que beber a tragos cortos. Cada párrafo es poesía pura, cada frase una sentencia que te lleva a la reflexión, una prosa cuidada y un sentimiento en cada letra que te llega a lo más hondo.

El color de la luz es una novela de amor, pero no una novela romántica, es una historia íntima, e intimista, es un paseo por la historia del siglo XX, pero no es una novela histórica. Es todo y nada de lo anterior, pero es, sobre todo, una historia preciosa, escrita con mimo, cuidado y mucho, mucho oficio.

Tengo, desde niña, la costumbre de apuntar las frases  que mas me atraen de cada uno de los libros que leo, en éste me he superado, he contabilizado más de 50 anotaciones y no sólo de sentencias sino de párrafos completos y es que, insisto, esta historia esta novela es puro arte, pura poesía.

Si hay una protagonista indiscutible en esta historia, es sin duda Blanca Luz Miranda, que se nos muestra diseccionada, de la que descubrimos todas y cada una de sus miserias. Es un personaje potente, arrollador, una mujer a la que se odia y se ama a partes iguales dependiendo del punto de la novela en que nos encontremos, una mujer con mas sombras que luces, una mujer, a pesar de todo difícil de conocer, difícil de tratar y con la que, a pesar de todo, la autora consigue que, en algún punto, empatices, si y solo si, eres capaz de ver a la mujer en el contexto temporal de la historia.

Martin Pendragón, el otro gran pilar de la historia, sin el que ésta no tendría sentido alguno, se presenta como la cara opuesta de esta protagonista absoluta, representa su anverso, presentando mas luces que sombras, un hombre arrastrado por sus pasiones, un también “rara avis” en el tiempo que le toca vivir. Aún compartiendo protagonismo con Blanca, su peso en la novela es mucho menor y a veces, se me antoja sólo como la excusa para que Blanca Luz pueda tener una historia, esta historia. Su imagen es la que vemos a través de la mirada de Blanca Luz, una  Blanca expuesta hasta la extenuación y un Martin que cobra o pierde protagonismo en función del propio devenir de la vida de la protagonista.

Y si hay un personaje central en esta novela, que consigue, a veces, incluso eclipsar a Blanca Luz, es ese cuadro,  que en ningún momento se describe de forma concreta, pero que se analiza punto por punto hasta obligarnos a visualizarlo por nosotros mismos, pero de una forma distinta en cada uno de los momentos en los que Blanca Luz se enfrenta a sus colores. Una pintura que, se convierte en protagonista indiscutible de la trama, sobrevolando toda la novela, convirtiéndose en hilo conductor y apareciendo en decenas de momentos en los que se nos da un apunte más de su composición, de sus colores, de su trazo… y son tantos que estoy segura, de que sin verlo, todos hemos dibujado de una u otra forma ese cuadro en nuestra cabeza.

No menos importante es la propia narradora, esa periodista que es, sin duda, la propiciadora de toda la novela, esa joven de la que poco sabemos mas allá de sus motivaciones iniciales: pura curiosidad, de ese “miedo” a vivir con el que rompe en pos de una historia que intuye: la que se esconde detrás de un cuadro, y de las emociones que los secretos de Blanca y su vida van suscitando en ella a lo largo de esa aventura; es un personaje del que ni siquiera llegamos a conocer el nombre, que aparece de relativamente en pocas ocasiones más allá del segundo capítulo, pero sin el que la novela no tendría ningún significado.

A pesar de que Marta consigue una descripción maravillosa de paisajes y que se reconoce la grandísima labor de documentación que ha llevado a cabo para construir una historia consistente en los espacios y en los tiempos, ésta es una novela de personajes en la que la fuerza de los protagonistas se ve potenciada por un elenco de secundarios que no les van a la zaga.

Francisco Miranda, el padre de la protagonista,  se hace presente solo al principio de la novela, pero es tan importante para el devenir de los protagonistas, es tal su importancia como origen de las decisiones vitales de ambos, que en ciertos momentos de esos primeros capítulos se convierte en protagonista absoluto de la trama:

“Los alumnos no notaban que aprendían. Francisco Miranda, aparentemente, se desentendía de ellos Les permitía que se enredaran solos en escaramuzas personales. Pero nunca dejaba de acudir en su rescate. Aunque con una sutileza tal que tampoco se daban cuenta de que estaban siendo rescatados. De lo que si se cuidaba muy mucho, y eso sin ambages, era de inocularles un amor acérrimo y porfiado por el arte, por lo que hacían. Y les enseñaba a creer en sí mismos. Dejaba que se adentraran en el error, pero previamente les había dotado de los mecanismos para que lo detectaran y supieran retroceder a tiempo ellos solos, sin escudarse en la comodidad de no admitirlo y sin que les diera pereza demorarse en la búsqueda de la senda correcta”

El punto humorístico, la distensión a la gravedad de la historia la encontramos bien representada en el personaje de Leidy, esa puertorriqueña vivaz y “disfrutona” que es el antagónico de la responsabilidad de nuestra reportera; que es quien se empeña en que ésta se lance a vivir y en esa carta de negativa editorial que es más que una negativa, un matarife certero de una vocación en ciernes; por suerte, solo existente en la imaginación de la autora.

Existen otros secundarios, como Chema, ese fiel escudero del protagonista, ese leal amigo, que aparece para dar el pié a los protagonistas y salen de la escena haciendo mutis por el foro, para volver a hacerse presente en el momento más insospechado, pero el más necesario, para el buen desarrollo de la novela.

El titulo de la historia, no podía ser más acertado que el elegido, toda la historia está centrada en los colores y en la luz:

-¿Qué pasa con mis ojos?
-Que en ellos está el azul, y el verde, y el amarillo y el añil y el violeta… Que son de todos los colores y de ninguno. Eso es lo increíble Blanca Luz. Que me has regalado un color nuevo, que solo conozco yo. En ese color tendría que estar pintado el amor.
-Bueno, si soy de todos los colores, entonces seré blanca, no? En el blanco viven todos los colores. Como en un arcoíris. Como en la luz.
-Exacto. La luz es blanca. No importa bajo qué color aparezca. En el fondo, siempre es blanca. Y tú eres Blanca Luz. Y eres mía. Mi blanco. Y mi luz.

Hay que tener, no solo vocación, sino talento,  para escribir una novela tan grande como la que nos ocupa. Así que, si sois amantes de la buena literatura, de la literatura en mayúsculas, si os habéis emocionado con esta pequeña muestra compartida, estáis tardando en comenzar una lectura que provocará en vosotros amor y odio, alegría y tristeza, pero que con seguridad no os dejará indiferentes.

Basta con vivir


AMORAGA, Carmen (2017)
Basta con vivir
Ed. Destino, Barcelona, 318 p.p.
ISBN: 978-84-233-5287-6

Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola, enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto, y para protegerse del dolor no encuentra otra forma que vivir dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos.

Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconciliarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla.
Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa, inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa desconocida.

“Pepa, que vivir no es dejar pasar un día después del otro, que el día menos pensado te mueres con el café en la mano y no hay más oportunidad”
Comencé el libro atraída por su titulo y por una portada más que sugerente.
No había leído ninguna opinión, ni siquiera una de las múltiples reseñas que se han publicado en las redes, ni había tenido siquiera la necesidad de leer la sinopsis; si lo hubiera hecho quizá no estaría escribiendo esto, tal vez ni siquiera hubiera comenzado la lectura del libro. Y no porque sea un mal libro, todo lo contrario, sino porque creo firmemente que hay un momento adecuado para cada lectura y tal vez yo no estoy en el mejor estado anímico para enfrentarme a una lectura de esta índole.
Sin embargo, lo he leído de un tirón, en un día, porque necesitaba encontrar un rayo de esperanza tras la oscuridad de las primeras páginas.
Existen tantas Pepas en nuestro mundo, tantas mujeres solitarias y solas, con una vida anodina, sin objetivos, sin motivación, para las que la vivir, o mejor dicho, sobrevivir, consiste en pasar un día tras otro, de casa al trabajo y del trabajo a casa, mujeres y hombres, que también los hay, convencidos de que el mundo es su enemigo, de que no hay nadie que merezca ser amado  ni hay nadie de quien merezcan amor.
Está tan bien retratado el mundo interior de Pepa, esa toxicidad que retroalimenta su resentimiento, que es imposible no compadecerla, es imposible que al leer no te venga a la cabeza la imagen de cualquier Pepa de carne y hueso a la que tienes más cerca de lo que te habías parado a pensar.
Y Crina, Crina representa esa realidad a la que no nos queremos enfrentar, pero que existe; esa realidad que, para protegernos de su sordidez, arrinconamos en un lugar recóndito de la memoria, como esas notas breves que leemos sin demasiada atención en las portadas de los periódicos u oímos, sin escuchar realmente, en los sumarios de las noticias. Mujeres que han sido “liberadas” de un mundo sórdido y cruel que nos toca de refilón y al que la autora nos obliga a mirar de frente.
“A veces pienso que somos invisibles […] Que de tanto mirar para otro lado, la gente ni nos ve.
Ese submundo de esclavitud, aislamiento y abusos, lo recrea la autora con rigor y crudeza, consigue, sin “truculencias” innecesarias, sin entrar en detalles escabrosos que seamos capaces de revivir el miedo, las ganas de rendirse  y a la vez la necesidad innata del ser humano por intentar sobrevivir aun en las circunstancias más extremas.
Pepa, anclada al pasado, un pasado que reinterpreta llenándolo de enemigos imaginarios para justificar su ira; Pepa, que se encuentra de frente con esos fantasmas del pasado y no tiene más remedio que asumir que el pasado no es lo que ella recuerda; Pepa, que obligada a reinterpretar sus recuerdos, comienza, en ese presente a descubrir a las personas que la rodean, que no tiene más remedio que abrir los ojos y ver, tal vez, por primera vez, que su vida es mucho más que ella misma; Pepa, descubriendo un motivo que la lleva a tener una razón para vivir.
Y en el lado opuesto Crina; Crina añorando ese pasado que contrariamente a Pepa, idealiza, porque lo ha perdido; porque su presente es infinitamente peor que ese pasado que le parecía poco.
Y son dos realidades que chocan frontalmente, la de quien se ha negado a vivir y la que ha vivido más de lo que deseaba, más de lo que le tocaba vivir…
Además de una historia magníficamente estructurada y unos personajes  definidos a la perfección, incluidos esos secundarios entre los que encontramos malos, malísimos, de la peor calaña y también malos con resquicios de bondad; me ha sorprendido el magnífico uso de los diálogos, muy presentes en la historia y que en múltiples ocasiones, es una conversión del propio pensamiento de quien habla, en un recurso estilístico que descubro por vez primera y que consigue funcionar como prólogo de lo que va a venir y a la vez como llamada de atención sobre lo que los personajes tienen que decir.
“La madre insistía en la falta de tiempo de la hija.
-Te falta tiempo para todo, hija.
La hija insistía en que tenía tiempo para la madre.
-Para ti siempre tengo tiempo, mamá.
La madre protestaba porque no tenía tiempo para nada.
-Pero si nunca tienes tiempo para nada”.

Es una gran historia plasmada en una gran novela, con un lenguaje cuidado y un estilo impecable, con una coherencia y una verdad que hacen creíble la ficción; es una de esas novelas que me hacen recordar porque la lectura es mi mayor afición.

jueves, 15 de marzo de 2018

Encuentro con Maria Frisa


 El pasado 14 de Febrero en un café del barrio de Salamanca tuvimos la oportunidad de conocer a María Frisa, cuya presentación de su  última creación “Cuídate de mi” era el motivo de este encuentro.


Esta es la primera novela negra de la autora, pero no su  primera incursión literaria. María no es sólo la autora de la serie juvenil “75 consejos” y varios títulos más dirigidos a este público, sino que cuenta con otras novelas publicadas: Como entonces, Breve lista de mis peores defectos o 15 maneras de decir amor; las cuales añado a la lista de pendientes, porque después de la lectura de Cuídate de mi me he quedado con ganas de encontrarla de nuevo aún en otros registros.

Pero centrémonos en el encuentro y en esta, su última “criatura”.

María resulta una mujer extrovertida y de personalidad arrolladora, que llenó todo el espacio cuando llegó; junto a  su editor Alberto Marcos (único representante masculino en el encuentro, como él mismo se encargó de resaltar),  con quien se palpa una gran armonía y complicidad, consiguieron que el encuentro fluyera y que se convirtiera en uno de los más divertidos a los que he asistido.

Alberto comenzó por presentar a María y hacer una pequeña introducción de la novela; tras su intervención María nos habló de la vida de esta historia a  la que le ha costado años ver la luz. El primer borrador de la misma lleva escrita desde el año 2012, pero no en su versión original, ya que la autora cambio el punto de vista de su novela cuando conoció, hace año y medio, a dos policías de la UFAM y  a través de ellas, de las experiencias que compartieron con ella, del conocimiento de su realidad profesional y de su día a día, consiguió deshacerse de algunos cliches sobre las mujeres policías y sobre todo, consiguió darle a la novela el punto que necesitaba para convertirla en una novela negra de denuncia social, una novela totalmente veraz  dentro de la ficción.

La autora pretende dar respuesta con esta historia a una impactante pregunta de partida ¿Tu qué crees que es peor,  ser la madre de una violada o de un violador?,  y con esta intención, construye una novela negra en la que pesa de forma importante el componente psicológico de todos los personajes, una vida interior que se nos muestra de forma precisa, para lo que María echa mano de sus conocimientos profesionales y  de forma tan acertada que hace de ésta una novela redonda de principio a fin.

Se suscitó un intenso debate durante este encuentro y no es para menos, el tema o, mejor dicho,  los temas centrales de la trama: la pederastia, la violencia de género, los abusos policiales… son conceptos que levantan pasiones y opiniones encendidas;  y no las levantan menos las protagonistas de la novela, hecho más que original de Cuídate de mí dentro de las novelas del género negro,  dos mujeres, dos personajes fuertes y antagónicos que encontraron también entre los asistentes sus defensores y detractores, pero que unánimemente se reconocen como personajes anclados a la realidad y que hacen mucho mas creíble, si cabe, la ficción. A esta credibilidad ayuda también que la autora centre su novela en un contexto que conoce, en Zaragoza, la ciudad en la que vive; una de las ciudades con el índice de criminalidad más bajo de España pero en el que, tal como defiende la autora,  también pueden ocurrir delitos de esta índole.

La autora contestó a todas nuestras curiosidades sin ningún tipo de cortapisa,  y así hablamos de las personas que inspiran y de los personajes y de lo poco que tienen en común mas allá de lo profesional, hablamos de la crudeza de algunas escenas y de lo que cuesta plasmarlas en un papel, hablamos de la interpretación que cada uno de nosotros hacemos de la realidad que vivimos , hablamos de los guiños a Doctor Zhivago, hablamos, sobre todo, del sentimiento de culpa de las víctimas de delitos sexuales y de lo difícil que lo pone la sociedad para que este sentimiento desaparezca, llegando a hacerlo aun más doloroso y palpable, hablamos largo y tendido de un tema que, por desgracia, es demasiado actual en nuestros días, pero que nadie, hasta ahora había tenido la valentía de poner negro sobre blanco en una novela de este género.

Hablamos de los lectores cero, del marketing de las novelas, hablamos de la magnífica portada y de la dificultad de encontrarla, hablamos del título, cuyo doble significado: Cuídame y Protégete de mí, María se encargó de aclarar y que supuso alguna duda en la editorial.

Y hablamos del final, un final tan impactante como inesperado, pero el único posible según palabras de la autora, un final honesto, franco y veraz que tendréis que descubrir al leer la novela, pero que es sin duda un broche de oro para una gran historia.

Así comenzó el “Frisatour” que está llevando a María por toda España. Fuimos los primeros, pero por suerte, habrá muchísimos más afortunados de conocer a esta autora y sobre todo, muchos más afortunados de leer su novela. Nosotros comenzamos ya la lectura y tú, ¿te animas?

martes, 13 de marzo de 2018

Volver a nacer


No sé porque en mi mente han quedado grabados a fuego el 3 y el 23 de Agosto, dos fechas que abrieron un abismo ante mí, que supusieron un punto de inflexión; dos de los días más duros de mi vida y sin embargo, la fecha que debería recordar, el día que volví a nacer, no lo tenía presente, me lo ha debido recordar una red social.

No se porqué mi cerebro, no sé si a todo el mundo le ocurre, graba a fuego en mi memoria las fechas nefastas y, sin embargo, deja pasar sin pena ni apenas gloria, aquellas que, como ésta,  debería celebrar acaso más que el día de mi nacimiento.

Hace un año, una revisión se convirtió en la mejor noticia que podía esperar y yo me quedé en shock, muda… escuché sin acabar de entender la magnitud de las palabras, miré a mi oncóloga y solo fui capaz de musitar un Gracias, cuando me informó con una enorme sonrisa  que los resultados de anatomía patología determinaban sin dudas que estaba limpia, que los meses de quimio, de infierno, habían acabado con el “bicho”.

Así como la noticia del cáncer presente en mi cuerpo me devastó por dentro y por fuera; ésta excelente noticia me dejó fría. Fue mas difícil de asimilar el horizonte que se abría ante mí estando “curada” que el que se me había puesto delante estando “enferma”.

Aunque parezca extraño, el tratamiento, las visitas al hospital, las revisiones, eran terreno conocido; me había acostumbrado a las palabras que implicaban otro “castigo” inflingido a mi cuerpo; después de las decenas de pruebas diagnósticas, la exeresis ganglionar, la quimioterapia, la mastectomía… la enfermedad se habían convertido en mi zona de confort, ahora tocaba abandonarla de alguna manera, volver a una vida que había dejado de ser mía, porque esos meses para bien o para mal me habían cambiado física y psíquicamente.

En aquel momento creí frialdad mi falta de emoción, hoy entiendo que fue desconcierto, sorpresa y miedo, sobretodo miedo al “¿Y ahora qué?”.  Estaba curada, pero no recuperada, estaba en tierra de nadie, de nuevo en la incertidumbre, de nuevo a la espera de respuestas a decenas de dudas, otra vez.

Y me sentí culpable, por que los que sufrieron conmigo el infierno de la quimio y sus efectos lloraban de alegría y yo no podía llorar, se me negaba esa felicidad que sabía debía sentir y respondía insensibilizada a las llamadas felices,  a los parabienes,  a esa dicha que sentía tan ajena como si no me estuviera pasando a mí, como si me viera desde fuera. Y a veces, aun hoy, me siento extraña y desagradecida y egoista, me siento ajena a todo este camino que he recorrido y del que aún quedan pasos que me lleven a la meta, a menudo, sigo sintiéndome culpable, no lo puedo evitar. La enfermedad te desbarata, desbarata tu cuerpo y sobretodo tu cuerpo, te hace dudar de todo lo que hasta el momento habían sido certezas, te cambia tanto que, a veces, no eres capaz de reconocerte.

Y sigue haciendo un año y a veces siento que ha pasado toda una vida y otras siento que todo esto pasó ayer…

viernes, 9 de marzo de 2018

La semilla de la bruja


ATWOOD, Margaret (2016)
La semilla de la bruja
Lumen (2018), Barcelona, 331pp
ISBN: 978-84-264-0440-4


«Cuando eres joven, crees que todo es posible. Te mueves en el presente, jugando con el tiempo como si fuera un juguete a tu disposición. Piensas que puedes deshacerte de cosas y personas, y aun no sabes bien que tienen la mala costumbre de volver
Margaret Atwood

Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Félix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.
Félix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Félix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.


“El pasado es un prólogo, lo que quiere decir que empezamos a contar el tiempo y nuestros logros aquí y ahora”.


Esta es la segunda novela que leo de esta autora, trás “El cuento de la Criada”.

Nada tienen en común estas dos historias mas allá de la autora, de su peculiar estilo narrativo y de la curiosidad que en ambos casos suscitaron en mí las sinopsis de estas obras.

En este caso, al atractivo del resumen, del título, que me costó entender hasta bien adelantada en la lectura de la novela y de la portada, se suma la promesa de la “reinterpretación” de “La tempestad”; enmarcada dentro de «The Hogarth Shakespeare», el proyecto internacional que se lleva a cabo para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la muerte de William Shakespeare y  que pretende que una  selección  de autores contemporáneos  escriban una obra del autor desde su propia perspectiva.

He de confesar que ésta es una de las obras del autor inglés que me resultaba más desconocida, por lo que antes de enfrentarme a la lectura de Atwood, busqué un resumen de la obra original; podría habérmelo ahorrado, esto no es spoiler, al final del propio libro podéis leer un resumen de “La tempestad”.

La autora parte de la traición y de la necesidad de empezar de nuevo del protagonista para introducirnos no solo en un escenario marginal, de personajes marginales (el correccional Fletcher) sino también en las zozobras y la sed de venganza  de quien ha perdido lo poco que le quedaba por perder a manos de aquel en quien confiaba ciegamente.

A través de un narrador omniscente la autora nos presenta al protagonista absoluto de esta obra, Felix, nos desvela sus  actos, sus pensamientos, sus motivaciones, sus planes…
No son menos descriptivas las apreciaciones del resto de personajes que acompañan a Félix; la extrañamente omnipresente Miranda, Stelle; confidente, defensora, cómplice y colaboradora necesaria a lo largo de toda la trama,  y sobre todo las de aquellos que le acompañan a lo largo de la mayoría de estas páginas, los vigilantes y Los Actores del Correcional Fletcher.

El lenguaje, se convierte en un personaje más de la novela, las limitaciones y obligaciones que se les imponen a los “actores” en cuanto a su uso nos brindan los momentos más divertidos de la novela. Los ensayos y las actividades que se desarrollan en torno a la obra configuran el nudo central de la novela, creo que con los datos que da la autora podría trasladarse de forma eficaz a un escenario real el proyecto, más literario que teatral,  que desarrolla en la novela.


Como en La tempestad original,  la mayoría de los personajes son masculinos, y los femeninos, aún en clara minoría, son personajes fuertes a los que la autora dota de un peso fundamental en la trama; es vital en este punto hacer mención a Anne- Marie -la única “actriz profesional” entre amateurs- y que es clave, tanto para la representación de la obra como para la propia venganza.

Todos los personajes están perfectamente perfilados, son sólidos y creíbles y  se desenvuelven en los distintos escenarios que se van presentando a lo largo de la novela de una forma tan detallada que es inevitable recrearlos en la imaginación.

Los capítulos cortos hacen que la lectura sea muy dinámica, aunque en ciertos momentos, debido a párrafos y “composiciones” poéticas y musicales, se ha visto ralentizada.

La autora establece no una, sino varias reinterpretaciones de la obra; Félix vive su propia tempestad, simultáneamente, los actores del correccional reescriben la obra para hacerla suya y poder representarla y como colofón, dentro de la propia representación de la obra se desata una verdadera  tempestad.

La venganza, tema central de la trama, impregna como concepto todo el hilo narrativo, se convierte en el  leit motiv de la vida del protagonista, pero más como un sueño, que como un objetivo a alcanzar, hasta que mas allá de la mitad del libro, se alinean los planetas y se convierte en una posibilidad real,  por lo que queda la sensación de que en el fondo Félix no pergeña una venganza, sino que en su resurrección, cual Ave Fénix, es la venganza, o la posibilidad de la misma, la que le sale al encuentro. Este hecho, como tal, la venganza llevada a efecto se desarrolla en pocas páginas, como si se pasara de puntillas, con prisa, lo que refuerza la teoría de la importancia de la venganza mas  como una quimera  que como una realidad de la que el protagonista parece querer escapar cuanto antes.

Es este un libro que habla de la traición, de la soledad, de la pérdida,  de la bajada a los infiernos, de la venganza, pero que habla sobre todo de las segundas oportunidades. Una historia que merece la pena ser leída, por la originalidad de una trama clásica, por su estilo narrativo, porque nos acerca a uno de los grandes genios literarios de todos los tiempos y porque al pasar la última pagina lo que prevalece es la idea de que nunca, pase lo que pase, es tarde para comenzar de nuevo.


" La obra La Tempestad apuesta por las segundas oportunidades y nosotros también deberíamos hacerlo"